Crónica y fotos del Live For Madness Festival de Ourense, Galicia

Vengo a contaros que ha comenzado el otoño y que la ciudad de Ourense consideró que la mejor manera de hacerlo latente era con un festival de música: el Live For Madness Fest (que lejos de ser un festival nuevo, este año celebró su VII Edición). ¿Perspectiva personal? La jornada del sábado 23 de septiembre en el Campo da Feira (Ourense), transcurrió sin grandes problemas pero sí con grandes emociones gracias a Talesien, Somas Cure, [IN MUTE], Morphium, Crisix y Scent of death.

17:30 – Comienza el viaje

Salgo de Santiago de Compostela en un Opel gris con pinta de haber vivido más de una batalla. Primer incidente: hemos ido a parar 4 veces a la misma rotonda. Supongo que sabes cuándo llegas a Santiago pero no cuándo sales. Tras media hora de desesperación y lucha con Google Maps, cogemos el camino correcto hacia Ourense. A veces pienso que Internet no es tan útil como parece.

19:20 – Tierra firme

“Por fin” –exclamé. Poco agradecí el sol de ventanilla en este viaje de casi dos horas.

Talesien ya sonaban de fondo al entrar en el recinto y fue ahí donde comprobé el primer punto positivo de la organización del festival: la puntualidad. Los de Coruña jugaron un buen papel de apertura del festival, calentando el ambiente y animando constantemente al público a corear sus temas. Sorpresa: la banda nos regaló un último tema de su último trabajo “Talesien” que, en un principio, no estaba previsto en su setlist: Mártires. “No hubo tiempo a distinguir sueños y realidad…”. Ah, Nano (guitarra solista de la formación), ¡buen guiño con el festival vistiendo su camiseta!

20:43 – II Banda

Con apenas 5 minutos de retraso, los madrileños Somas Cure subieron al escenario, y no hizo falta que tocaran demasiados temas para ver que tenían una muy buena puesta en escena. Tras tocar los dos primeros temas del setlist, Txema (cantante) aprovechó para presentar su último trabajo: Mitos, que recibió una cálida acogida por parte del público. Por un instante, todos nos sentimos como en casa. Y digo esto no como quien lo dice por cumplir, si no como quien al echar la vista atrás desde las primeras filas vio rostros impresionados por el tono melódico del grupo. Diario de bitácora: “21:35 – chica de pelo verde salta al foso de los fotógrafos para hacerse de las baquetas lanzadas previamente”.

21:56 – Armonía de color

Los valencianos [IN MUTE] llegaron a Ourense con efecto huracán: arrasaron.

Tras chocar las manos al más puro estilo: todos a una, uno a uno se fueron incorporando los integrantes de la banda al escenario, pero los clamores más descerebrados vinieron con la llegada de Steffi (cantante), que en cuanto subió al escenario no dudó en agradecer al organizador del evento (Iván Nieto) que contaran con ellos para la séptima edición del Life For Madness.

Con un juego de luces muy acertado, su death melódico hizo que se formaran los primeros pogos de la noche. Todo el público tenía(mos) ganas de que llegara ese momento, lo que añadió un atisbo de locura en forma de circle pits y walls of death.

La banda, conocida entre otros motivos por su carismática cantante, es una de los referentes del género a nivel nacional e internacional. ¿Qué mejor apuesta que ellos para condensar el ambiente de adrenalina con su último trabajo, GEA? The Eternal Return se encargó de ello y yo no puedo más que darles las gracias por ello y por terminar atendiendo al público tan amablemente.

23:00 – IV Banda

Pasando el ecuador del cartel, MorphiuM comenzó el bolo con un instrumental potente, haciendo que los allí presentes nos perdiéramos en su melodía. Tras dejar claro que estaban allí para dejar huella, Álex (cantante) agradeció, al igual que Steffi ([IN MUTE]), el trabajo de la organización y de Iván Nieto.

Tras hacer mención a su disco más reciente, The Blackout, Álex y los suyos tocaron varios temas en los que hicieron partícipes a la muchedumbre. Quizá (y uso una partícula interrogativa a pesar de que afirme rotundamente) la palabra que más se ajuste a la hora de describir ese momento sea energía. Regalo eterno ese en el que es el público quien se hace con el micro y canta canciones como Away from myself con una técnica vocal de gutural magistral.

Los de Gerona terminaron con Outro: The Blackout, y nuestros oídos entendieron que en aquellos acordes residía el final de lo que fue un no-parar en todo momento.

00:06 – A golpe de maraca

Aunque para no-parar el de los esperados Crisix, que tras agradecer a los allí presentes su energía y a la organización su empeño, se dispusieron a tocar durante una hora llena de thrash, carácter y actitud. Algo que, materialmente, se tradujo en complicaciones para los fotógrafos a la hora de moverse por el foso.

Puro espectáculo cuando llegó el instante Football of death y globos de colores fueron lanzados al público mientras se formaba un circle pit alrededor de Juli (cantante). Sin duda, símbolo de identidad ya en la banda.

No, no fue fácil. No fue fácil dejar de saltar. Tampoco salir viva del crowdsurfing. Y mucho menos asimilar que cuando llegaron The Great Metal Motherfucker y Ultra Thrash, los de Barcelona se bajarían del escenario (no sin antes hacerse una foto con todo el público de fondo, al igual que el resto de bandas anteriores). ¿Qué tal esos cuellos? A mi aún me duele. Y menos mal.

01:14 – Acabado ya el concierto de Crisix, la organización procedió a anunciar el sorteo de la guitarra hecha de manera artesanal en Ourense y valorada en 2.000€.

01:25 – VI Banda; Final a nuestro pesar

Con muy buen gusto, la banda de death metal organizó su setlist –no se si a propósito o sin reparar en ello– en dos mitades introducidas cada una de ellas por una intro instrumental de gran perfección técnica, al igual que el resto de temas como Ego te provoco o The enemy of my enemy.

No es de extrañar que el batería de Talesien alabara el gran control técnico tanto vocal como instrumental de la formación: “estos tíos no fallan una”, al fin y al cabo la banda –aunque con mudanzas en la formación–, lleva en la escena musical desde 1998.

Buena apuesta para aquellos incombustibles que aún tenían energía para una última canción. Morimos de exhaustividad, pero morimos felices.

Tras dejar de lado la zona habilitada de Cruz Roja y el puesto de comida (ambos tan necesarios a lo largo del festival) O Campo da Feira durmió, aunque para los asistentes todavía quedaba noche por delante.

Texto: Paula Díaz
Fotos: Iria Martínez

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